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jueves, 21 de abril de 2016

Jardines secretos

Quizás sea éste el post más difícil de escribir, pero también el más necesario. ¿Pero cómo continuar el blog sin Ángeles? Fue ella quien lo creó, quien le dio nombre y sentido, quien decidió su forma y su contenido. Por eso, en un principio, pensé que no lo debía continuar. Pero tras recapacitar un poco comprendí que Ángeles no hubiera querido eso, que hubiera querido que milerenda no desapareciera, por lo que voy a intentar continuar con el blog y la única forma es pensando en el amor que Ángeles le ponía a todo lo que hacía.






Ángeles amaba el cine. Lo primero que me preguntó cuando nos conocimos fue si me gustaba el cine. En esos momentos pensé que me estaba haciendo una pregunta trivial, pero con el tiempo descubrí que había muchas formas de amar el cine. La primera película que vimos juntos fue "El hijo de la novia" y ya ese día descubrí que Ángeles odiaba que la gente hablara durante la proyección de la película. Casualmente, la primera obra de teatro que vimos juntos fue "Art" y en ella también actuaba Ricardo Darín, por ese motivo lo adoptamos como nuestro actor.



Con Ángeles coincidía también en nuestra prelidección por el género de la ciencia ficción, por eso cuando le cité de memoria la frase que Roy pronuncia al final de Blade Runner, Ángeles se quedó absorta, petrificada, helada. Creo que en ese momento pensó que pasaríamos el resto de nuestra vida juntos.


Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Aunque para eso faltaba una prueba más. Cuando me dijo que había una película que aún no había visto y que quería ver junto a la persona con la que pasaría el resto de su vida, yo le contesté: "Casablanca". Y acerté.


Ángeles amaba la música. Aunque en este caso nuestros gustos diferían, también teníamos lo que se suele decir nuestra canción: "Wish you were here" de Pink Floyd. Ya que esa era la forma que tenía de despedirme en nuestras conversaciones de messenger cuando aún no vivíamos juntos. Ahora esa frase ha adquirido un significado especial.



Ángeles amaba la literatura. Era su auténtica pasión. El número de libros que llegó a leer es incontable, y es que había adquirido una capacidad de lectura que triplicaba la velocidad normal. Podía acabarse un libro en un día o leerselo del tirón.



Además de la lectura rápida Ángeles tenía otra extraordinaria capacidad: reconocer a gente famosa por la calle. Pero hasta hace poco no se atrevió a decirles nada.

Ángeles con Juan Echanove en el restaurante Nanit
Ángeles amaba la fotografía y las flores, y como consecuencia de ambas pasiones nos dejó numerosas fotos de flores. Por ello también me pareció muy adecuado que los días que los Cazadores de Hermes presentamos nuestro libro ella estuviera presente, personificada en una rosa.


Como comprenderéis, si Ángeles amaba los libros, las flores y reconocía a tantos famosos, para ella Sant Jordi era un día especial. El 23 de julio de 2016, cuando por primera vez me encuentre en la Rambla de Catalunya firmando libros, miraré a mi alrededor y sentiré que estaré rodeado de aquello que amaba, por lo que Ángeles de alguna manera, también estará allí.

domingo, 26 de abril de 2015

El astronauta fantasma del CosmoCaixa

¿Quienes son los astronautas fantasma?
Reciben este nombre aquellos astronautas fallecidos en acto de servicio y que por cuestiones políticas han sido eliminados de la historia. Uno de los casos más conocidos es el del cosmonauta Iván Istonchnikov, cuyo espeluznante relato apareció incluso en el programa Cuarto milenio. Ahora es posible conocer toda la verdad gracias a la exposición: Sputnik: la odisea del Soyuz 2 en CosmoCaixa.



 Conozcamos la exposición de manos de uno de sus comisarios: Joan Fontcuberta.


En 1968 nos encontramos en plena confrontación entre EEUU y la Unión Soviética por el dominio del espacio, la conocida carrera espacial para ver quien llega a la Luna en primer lugar. Ese año los soviéticos emprenden una misión que para la opinión pública sea considerada una proeza. Dado que la misión anterior acabó con un estrepitoso fracaso, querían resarcirse de esa mala imagen e idearon un acoplamiento en el espacio entre la Soyuz 2 y 3. Tras unos problemas iniciales consiguen acoplar las naves, pero entonces descubren que la Soyuz 2 está vacía. Ni rastro de Istochnikov ni de la perra Kloka que viajaba con él.



Las autoridades soviéticas para evitar un nuevo fiasco inventan la historia de que Istochnikov no había existido nunca y que la Soyuz 2 volaba de forma automática. Para poder sostener esta interpretación es necesario borrar todo rastro del cosmonauta: su familia es enviada a Siberia, sus amigos son amenazados y retocan todas las fotografías en las que aparecía. Sin embargo, tras la glásnot, todo sale a la luz. En 1993 una casa de subastas pone a la venta una serie de objetos que habían pertenecido a cosmonautas soviéticos. A esa sesión acude el periodista Michael Arena, especializado en el tema, que consigue adquirir un lote en el que aparece una fotografía que le llama poderosamente la atención.


Se trata de una instantánea en la que varios cosmonautas posan y se acompaña de las firmas de los mismos. Los reconoce a todos menos a uno. Entonces recuerda haber visto antes esa imagen y la busca entre sus libros hasta que la encuentra. En ella Iván Istochnikov había sido borrado. A raíz de este descubrimiento, Arena investiga el caso encontrando mucho material y documentos, recuperando así la biografía del cosmonauta soviético.
Este material podemos verlo en la actual exposición: vitrinas con múltiples objetos y documentos:



La comida de los cosmonautas y píldoras anticonceptivas.

Múltiples fotografías y dibujos:


Material científico:


Incluso los trajes que utilizaban los cosmonautas:


Pero la perla de la exposición se encuentra en un espacio protegido en el que se advierte antes de entrar que se trata de material radioactivo:


Un pedazo de meteorito como posible causa de la desaparición de la tripulación del Soyuz 2.

Meteorito de Kriptonita radioactiva

En el siguiente reportaje podemos ver a Joan Fontcuberta en un documental de la 2.



¿Pero es éste el final de la historia? Si quieres conocer toda la verdad deberás acudir al CosmoCaixa antes del 31 de mayo. Para ello te invitamos a ver la exposición si cumplimentas el cupón que encontrarás en esta dirección. Y mi recomendación es que no pierdas detalle, observando todo con una mirada crítica para descubrir la verdadera historia de Iván Istochnikov.

Ver además:
Agenda de actividades de CosmoCaixa.
La Odisea del Soyuz 2 en CosmoCaixa.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Barnatresc caminata por Montjïic y Poble Sec

El pasado domingo tuve la fortuna de participar junto a Jordi, Andrés y Jesús (y miles de personas más) en la caminata que organizaba Barnatresc y que recorría parte del barrio de Poble Sec y la montaña de Montjuïc. Dado el carácter lúdico, participativo y deportivo del evento, en esta ocasión únicamente os dejo las fotografías que la jornada me inspiró.