miércoles, 21 de marzo de 2012

Passeig de Gràcia (4ª parte)

Manzana de la discordia. Según la mitología griega, la manzana de la discordia hace referencia a la manzana dorada que la diosa Eris destinó para la más bella en la boda de Peleo y Tetis, y que desembocó en la disputa entre Hera, Atenea y Afrodita. De igual manera, la rivalidad entre los tres edificios que coinciden en una misma manzana: Casa Lleó Morera, Casa Amatller, y Casa Batlló les valió esa denominación. Se trata de tres interpretaciones diferentes de la arquitectura modernista a cargo de Domènech i Montaner, Puig i Cadafalch i Antoni Gaudí. Curiosamente, pero, tres edificios que ya existían previamente.



nº 35 Casa Lleó Morera . La casa Lleó Morera nació de una reforma de un edificio ya existente. El proyecto, de Lluís Domènech i Montaner, se comenzó a construir en 1904 y se finalizó en 1906. (Reformas en 1943 y 1988-89). Edificio entre medianeras, en esquina, que es, seguramente, el edificio residencial más interesante de los diseñados por Domènech i Montaner puesto que destaca no solamente la resolución y los elementos de las fachadas, sino también las numerosas soluciones decorativas existentes en el interior, tanto en las partes comunes como el interior de las viviendas.




El encanto de la fachada se mantiene, a pesar de la mutilación sufrida en la planta baja en 1943 y que no lo ha recuperado desde entonces. Se llegó a pensar que todos los monumentos habían desaparecido, pero el portero de la casa salvó unos cuantos. En conocimiento de este hecho, Salvador Dalí compró por muy poco dinero algunas de las estatuas que pueden contemplarse en el Museo Dalí de Figueres.
Actualmente se están realizando obras de restauración en las que pretende recuperarse la entrada original de carruajes así como los escaparates. El País.






Sí que se recuperó, en cambio, el esbelto templete de ocho columnas que corona la esquina.



Las fachadas son una combinación de diferentes elementos, como por ejemplo galerías con columnas en la planta principal (donde todavía se conserva la tribuna de la esquina mutilada en la parte inferior),



balconeras en el primer piso, flanqueadas con relieves de figuras femeninas;


unos originales balcones de planta aparentemente circular en la segunda planta, y otra vez galerías con columnas en la última planta bajo un cierre calado hecho de piedra.


De estas fachadas se tiene que destacar el interesante trabajo, parecido a un bordado, que se da tanto a los elementos de piedra como a los elementos de hierro.


En el interior se encuentran mosaicos de Lluís Bru, relieves y detalles de carpintería de Gaspar Homar, elementos escultóricos de Eusebi Arnau e interesantes cristaleras policromadas. Vidriera interior. Sin embargo, al ser una casa privada únicamente puede visitarse con autorización previa. Desde el patio interior de la casa Batlló pueden verse las vidrieras de la Casa Lleó Morera.



Esta casa recibió en 1906 el primer premio de arquitectura otorgado por el Ayuntamiento.


Cercador Patrimoni Arquitectonic; wikipedia;  Fotosdebarcelona.com

Dragones en la casa Lleó Morera:



Drackcelona. Ciutat de dracs. J.Martínez

nº 37 Casa Mulleras La antigua casa Ramón Comas, construida por Pau Martorell en 1868, fue adquirida por Ramón Mulleras y completamente reformada por Enric Sagnier en 1906. La sobriedad ornamental y el clasicismo de su composición lo distancia del modernismo de sus vecinos. La fachada tiene como elemento más destacado la tribuna central, que sirve de balcón del piso superior.


Pobles de Catalunya

nº38 Hotel Mandarín Oriental


nº39 Museo del Perfume. Inaugurado en 1961. Se encuentra en el interior de la perfumería Regia. Hay 5000 frascos de perfume ordenados cronológicamente. Esencieros, perfumadores y frascos egipcios, etruscos, romanos y griegos. También incluía miniaturas, catálogos, material publicitario antiguo y etiquetas de perfumes.


Barcelona Insólita y secreta. V. Ramírez y R. Sierra; Web del museo

nº39 Casa Bonet. Conocida inicialmente como casa Torruella fue construida en 1887 por Jaume Brossa. En 1915 Josefina Bonet reformó la fachada, obra que dirigió el arquitecto Marcel·lí Coquillat i Llofriu.


Edificación entre medianeras, de planta baja y cinco plantas piso que, conjuntamente con la vecina casa Mulleras, es un interesante elemento de relleno de la manzana de la discordia. La fachada actual es el producto de una reforma realizada en 1915. Resuelta con un clasicismo poco brillante, que no tiene nada que ver con la arquitectura modernista, en la cual destacan las ventanas italianitzantes de las plantas primera y segunda y del elemento central de coronamiento. El elemento más destacado es la tribuna de dos pisos y los detalles ornamentales neobarrocos que decoran los dinteles del piso superior. La planta baja también responde a una modificación posterior.



Cercador Patrimoni Arquitectonic; Pobles de Catalunya.

nº 41 Casa Amatller. En 1898, el industrial chocolatero Antoni Amatller compró un edificio del Passeig de Gràcia para restaurarlo a su gusto. Encargó las obras al arquitecto Josep Puig i Cadafalch, que renovó totalmente la fachada, el vestíbulo, la planta noble y las buhardillas. El resultado final fue una construcción entre medianeras, de planta baja y cuatro plantas piso, más una quinta colocada bajo la cubierta y oculta por el coronamiento de la fachada. El arquitecto optó por un estilo gótico urbano con una fachada de aires nórdicos que recordaba una tableta de chocolate.




La planta noble se conserva tal como era originalmente. Las esculturas se encuentran distribuidas en diferentes espacios, totalmente adaptadas al ambiente concebido por el arquitecto, que tiene suelos recubiertos de mosaicos romanos y baldosas de mármol blanco. Los techos están esgrafiados y sostenidos por bigas policromadas. Participaron los mejores artesanos de la época: Eusebi Arnau en la parte escultórica, Manuel Ballarín en los forjados, Gaspar Homar en el trabajo de la madera y de Pujol i Baucis en la cerámica.


Puig i Cadafalch incorporó varios elementos que rompían la simetría del conjunto. Desplazó la puerta principal hacia la izquierda, y la dividió en dos, una grande para carruajes y otra más pequeña para personas:


La otra puerta de la derecha en la fachada, bajo la tribuna, corresponde a una intervención muy posterior. Precisamente, esa tribuna representa un elemento que compensa esa asimetría restaurando el equilibrio compositivo,



Así como el contrapunto que constituye el pequeño balcón de hierro en la parte izquierda deI segundo piso.


En la planta baja, el desplazamiento de la puerta obligó a replantear el acceso a las escaleras, y eliminar uno de los locales comerciales reconvirtiéndolo en vestíbulo. Encontramos aquí el primer ejemplo de la habilidad del Puig i Cadafalch en aprovechar la luz, mediante vidrieras de colores e iluminaciones indirectas.




Dentro del edificio se encuentra el Instituto Amatller de Arte Hispánico, creado en 1941 por la hija del industrial, Teresa Amatller. Cuenta con una gran biblioteca, un archivo fotográfico y una fonoteca a disposición de investigadores e historiadores del arte.


Destacable es el tratamiento otorgados a los desvanes, donde Antoni Amatller, fotógrafo amateur, instaló su laboratorio. En alusión a esta afición podemos observar el relieve de un fotógrafo con su cámara.


Pero la fachada está repleta de otras referencias al nombre de la familia (A mayúsculas, ramas floridas de almendro), a la actividad profesional del propietario (industria, chocolate, economía), a sus aficiones (artes plásticas, fotografía, coleccionismo) y a símbolos y tradiciones catalanas (Sant Jordi y el dragón).



De sus colecciones pudimos ver recientemente en el museo de arqueología la colección de objetos de vidrio en una exposición denominada: "Animes de vidre"


El coronamiento, que recuerda las tabletas de chocolate del negocio de Amatller, imita a las casas de los Países Bajos, y está revestido de cerámica con relieves y reflejos metálicos.


Envoltorio de una tableta de chocolate comprada en la casa Amatller
1001 Curiositats de Barcelona. S.Suárez y A.P.Magriñà; Casa Amatller; Santiago Alcolea; Patrimoni Arquitectonic; Neus: La meva Barcelona

Dragones de la Casa Amatller:




Continuará... 

lunes, 19 de marzo de 2012

Paseos curiosos por Barcelona (16ª parte)

El Call de Barcelona es el sector del actual barrio gótico que antiguamente había sido el barrio judío de Barcelona. La palabra Call significa callejón estrecho. Uno de los mejores conocedores de Barcelona, Alexandre Cirici i Pellicer, fijaba los límites del barrio judío del Call entre las puertas del Castell Nou y el Palau Episcopal, que formaba parte de la muralla romana. El eje de ese pequeño territorio es precisamente la calle del Call.


La comunidad judía se denominaba Aljama y era capaz de aprovisionarse de la mayoría de elementos que le permitían conservar su forma de vida según las tradiciones judías. El barrio judío fue destruido en el transcurso de unos trágicos alborotos tolerados por las autoridades el 5 de agosto de 1391. El resultado: 300 muertos y el resto de habitantes que se refugiaron en el Castell Nou obligados a convertirse, a dispersarse o a morir.
Actualmente el ayuntamiento de Barcelona intenta que esa zona entre a formar parte de la red de juderías que un día u otro existieron en distintas ciudades.

El recinto del Call más antiguo -el Call Major- se ubicaba entre las calles 
de l’Arc de Sant Ramon, Call, Bisbe y Sant Sever. A mediados del siglo XIII 
debió de ampliarse el espacio geográfico destinado a la comunidad,
 y prosperó en los aledaños de lo que es hoy la Iglesia de Sant Jaume -el Call Menor-.
Qué mejor que seguir el itinerario propuesto por Cirici Pellicer adaptado a más de 30 años después. Para ello iniciaremos el recorrido en la Calle Marlet nº1. Allí encontramos la siguiente lápida:


Esta lápida hebrea fue encontrada durante unas obras efectuadas en 1820 y en la que se hace referencia al hospital fundado en el s XIII por el rabino Samuel Hassardi.
Bajo la lápida se colocó la traducción, aunque parece ser que no del todo correcta. Donde dice:  "El Santo rabino Samuel Hasareri. Nunca se acabe su vida. Año 692". En realidad debería decir: "Fundación Pia de Samuel ha-Sardí; su luz luce permanentemente". Luego la inscripción sigue haciendo referencia a su hallazgo: "Se halló con otros restos del tiempo de los judíos en esta casa levantada sobre las ruinas de las que fundó Sto.Domingo. Año 1826". La lápida original se encuentra en el Museo de Historia de la Ciudad, mientras que la que contemplamos en la calle es una fiel reproducción colocada en el mismo lugar en 1981.


Dos casas más arriba encontramos la Sinagoga Mayor en Marlet nº 5. En el año 1987, el medievalista Jaume Riera i Sans dio los pasos iniciales que permitieron prever la situación exacta de lo que fue la Sinagoga Mayor de Barcelona hasta 1391. Cuando en 1995 el antiguo propietario del inmueble decidió venderlo el espacio iba a ser destinado a bar, pero finalmente Miguel Iaffa lo adquirió para poder ser restaurado y preservado.

Interior de la Sinagoga antes de la restauración. Sala 1

Sala 2
Exteriormente puede observarse como una de las paredes no sigue la línea de la calle pues sus ventanas están orientadas hacia Jerusalem.


La entrada a la Sinagoga es a través de una pequeña puerta y en su interior encontramos dos salas.


Se trata de un edificio cuyos cimientos se remontan a la época romana. En la primera sala, destacan restos de un edificio que corresponden a los primeros tiempos de Barcelona, como un "opus africanum", un tipo de obra que se realizaba entonces en edificios de uso público.



También pueden verse los muros medievales del siglo XIII, y bajo el suelo de cristal otro muro de la misma época que el "opus" y que corresponde al edificio original. Al fondo han aparecido unas balsas de los tintoreros de la familia d'Arguens que pasaron a ocupar la sinagoga a partir de 1477. Al ser descubierta su condición de criptojudío, tuvieron que huir a Francia, siendo quemados en efigie por la Inquisición.


La siguiente sala sería la sinagoga propiamente. Su entrada era antiguamente desde el Nor-oeste, desde donde lo primero que se veían eran los ventanales que se orientaban hacia la luz de Jerusalem. Lo primero que sorprende son sus reducidas dimensiones (12x7 m), sin embargo era el mayor tamaño permitido en la época. El habitáculo está actualmente repleto de objetos, tanto religiosos como de uso cotidiano lo que constituye un pequeño museo. Todos esos objetos han sido donados a la sinagoga. Pero lo que más destaca por su tamaño es el "menorah" o candelabro de siete brazos obra del artista mallorquín Ferran Aguiló (1957) en recuerdo de sus antepasados.



Rollos manuscritos de la Torah. Los que se utilizan para 
la ceremonia se emplazan en el Arca o Aarón Hakodesh
En el siguiente plano podemos ver un resumen de lo expuesto:

1. Opus africanum. 2. Muros medievales del s.XIII. 3. Muro romano.
4. Construcción de la época tardorromana. 5. Balsas de tintoreros.
6. Entrada primitiva. 7. Ventanales orientados. 8. Menorah.
9. Muros tardorromanos. 10. Muros de los s. XIII y XVII.  
En la pared Norte exterior se encuentra la efigie de Santo Domingo, colocada allí al cambiar el nombre de la calle a Sant Domenec del Call. Los edificios emblemáticos de las juderías se cristianizaban con la efigie de algún santo.


Al salir de la sinagoga solo hay que andar unos pasos para encontrarnos con la casa más antigua de Barcelona en Sant Domenec del Call nº 6


Esta casa ya estaba habitada en el siglo XII y pasó por todo tipo de visicitudes, incluido su utilización como burdel durante la posguerra. En el año 2000 fue reformada por el arquitecto Elies Torres para un particular que la quería como residencia particular. Llama la atención la inclinación de la fachada como consecuencia del terremoto de 1428.
En la calle de la Fruita nº 4 observamos los quicios de la puerta a la entrada de un bar.


El metzuzac es un agujero practicado en el quicio de la puerta para guardar los pergaminos de la Torah. En esta antigua mansión, ahora bar en su planta baja, persiste ese recuerdo medieval, aunque de forma tapiada. También se encontraron metzuzac en la Sinagoga Mayor y en la casa restaurada de Sant Domenec del Call.
Volviendo a la calle de Sant Domenec del Call enseguida se llega a la Plaza de Manuel Ribé.


Esta placeta dedicada a quien fuera jefe de la Guardia Urbana y más tarde de protocolo del Ayuntamiento, es fruto de las bombas que el 30 de enero de 1938 dejaron caer los aviones fascistas provocando la destrucción de varias casas de la ciudad antigua.
Para nuestro siguiente punto solo hay que caminar hasta el fondo y en la calle del Arc de Sant Ramon del Call nº8 encontramos la casa del alquimista.



A esta casa le atribuye Joan Amades la siguiente leyenda. Aquí vivía un judío alquimista con su única hija que se había enamorado de un joven cristiano que quería tener relaciones amorosas con la muchacha, pero no casarse con ella, razón por la cual la joven rompió con su cortejador. Encargó el despechado al judío un aroma que provocara la muerte instantánea. El judío, ignorante de las intenciones de su cliente, atendió a la petición sin saber que la víctima iba a ser su hija. Desesperado, el alquimista abandonó la casa que fue conocida durante años como la Casa Encantada. Ésta fue comprada por el Ayuntamiento de Barcelona en 2002 con la intención de crear un centro de información del Call.
Si nos dirigimos a la calle de Sant Sever y giramos a la izquierda descenderemos por la Baixada de Santa Eulalia hasta llegar a la calle Banys Nous nº 10.


En otoño de 2002 se descubrió en el interior de una tienda que hacía reformas un patio delimitado por seis arcos, dentro de un conjunto dividido en dos partes: era un antiguo mikvé (baños públicos donde se realizaban los baños de purificación que prescribía el judaísmo) del Call barcelonés. Su estado de conservación era bueno teniendo en cuenta que son del s. XII. Los baños, cuyos planos y maqueta se muestran en el Museo de Historia de la Ciudad:


fueron fundados en el año 1160 por el judío Abraham Bonastruc, alfaquí del conde Ramón Berenguer, quien compartía con él beneficios a cambio de ceder unas tierras extramuros, bajo el Castell Nou, donde la abundancia de agua permitía desarrollar el negocio. (Éstos eran los baños para hombres, muy cerca en la calle de la Palla nº8 en el sótano de Caelum se encontraban los antiguos baños judíos para mujeres).
De hecho, el nombre de Banys Nous ya se puso a esta calle porque en 1835 fueron destruidos otros que subsistían en la esquina con Boquería, de los que se conservan dos columnas en el museo de Arqueología.
A pocos metros a mano izquierda y en la calle del Call nº 5 encontramos el Castell Nou.


A la entrada del Call se encontraba esta construcción en la que unos pocos restos arrancan de la pared junto a una ventana gótica en una casa que se remonta al s. XIII.
Bibliografía: Paseos insólitos para descubrir Barcelona. J.M.Huertas